NACIONALISMO
FOLKLORE MUSICAL:
DE LO PARTICULAR A LO UNIVERSAL
El entorno ha condicionado la vida de los pueblos y marcado diferencias en las manifestaciones artísticas y musicales. Cada etnia posee su propio folklore y, en consecuencia, su particular música folklórica, ayer obligadamente recluída y hoy con amplios cauces para ser universalizada, aun con sus imprecisos límites. El folklore musical fue decisivo en la génesis del nacionalismo musical decimonónico y sigue estando presente, de manera más o menos patente, en composiciones contemporáneas. Es preceptivo preservar el acervo musical que la tradición nos ha legado; supone un esfuerzo, pero un esfuerzo placentero
El material melódico de la MF europea está muy relacionado con la música culta, especialmente con el movimiento conocido como Nacionalismo Musical (NM), originado en la segunda mitad del siglo XIX, a través del cual los compositores de varias naciones europeas intentaron que su música expresara en grado sumo sus peculiares sentimientos, desafiando así el general predominio de la música germana (monopolizadora en el campo instrumental) e italiana (dominadora en la ópera); supuestamente, reaccionando también contra la aculturación francesa que impuso la huella napoleónica.
El NM fue uno de los frutos del Romanticismo europeo –movimiento proclamador de la libertad– y una consecuencia del despertar de muchas nacionalidades europeas. Los musicólogos establecen su origen en Rusia con la ópera de Glinka Una vida por el Zar (1836), surgida de los estudios de cuentos tradicionales y canciones populares; aseguran también que sus manifestaciones más representativas se dieron en ese país con el “Grupo de los Cinco” (Borodin, Balakirev, Cui, Musorgsky y Rimski-Korsakov), cuyos componentes aportaron a sus obras una sonoridad oriental, aprendida de la MF de la Rusia asiática, que les da un encanto especial.
Desde Rusia, el NM se difundió a otros países europeos, surgieron nuevas escuelas nacionalistas y se alcanzaron otros logros musicales cuando compositores de diferentes países echaron mano de sus propios patrimonios folklóricos. Smetana y Dvorak en Bohemia, Grieg en Noruega y Albéniz en España, son paradigmas de los grandes creadores marcados por la herencia nacional. Los músicos de esta tendencia eligen con frecuencia argumentos de ópera o títulos de poemas sinfónicos que reflejan alguna característica de la vida nacional, como hizo Smetana en Má Vlast (Mi patria). Asimismo, emplean el folklore musical y las figuraciones melódicas y rítmicas típicas de la música popular, sin dejar por ello de ser artistas creativos y cosmopolitas. Hasta bien entrado el siglo XX, el NM continuó con la obra de compositores como Bartok y Kodály en Hungría, Elgar en Inglaterra y Sibelius en Finlandia, expandiéndose desde Europa hacia el continente americano.
Alemania, Italia y Francia, los tres países más introducidos en el sistema musical europeo, tuvieron también su expresión musical nacionalista, pero no precisaron batallar para imponer un modelo compositivo propio, ya imperante. La ópera wagneriana construyó un mundo mítico nacional alemán basándose en la orquesta sinfónica que los países germánicos desarrollaran a lo largo de un siglo, con la estela de genios como Haydn, Mozart y Beethoven. La ópera italiana, en la época del Risorgimento (proceso que comenzó en 1848 y culminó con la reunificación de Italia en 1870), adquirió los oportunos tonos nacionales al comenzar a cantarse épicamente las luchas del pueblo italiano por su independencia; aun cuando la censura lo impidió, lo llevó a cabo mediante símbolos interpuestos, bien comprendidos por el público de la Scala de Milán en el estreno del Nabucco de Verdi, en l842, al escuchar su impactante “coro de esclavos”. Francia siguió caminos propios, iniciados por Fauré y llevados a término por dos grandes compositores: Debussy y Ravel.
El término nacionalismo tiene en música un significado preciso. Nacionalismo Musical se refiere a un movimiento del siglo XIX, particularmente en Rusia, Checoslovaquia y Escandinavia.
El objetivo era estimular a los músicos de cada país y a su música popular y sacar a la luz temas de la antigüedad de cada nación. Todo esto se debió en parte al Romanticismo, que ideó la importancia de los elementos folklóricos y a los acontecimientos del XIX. La influencia del Romanticismo fue más fuerte e importante que los propios acontecimientos políticos de la época.
Podemos afirmar que el significado que se otorgó al nacionalismo musical es el producto de una autoconciencia; las escuelas nacionales del XIX fueron conscientes de sacudirse cualquier influencia proveniente del exterior y, como hemos dicho, en algunos casos, utilizaron leyendas y material antiguo de la historia del propio país.
En Rusia se produjo el más importante de los movimientos nacionales del siglo XIX. El siglo anterior, el XVIII, Rusia estaba dominada por la ópera italiana y la francesa y por el ballet francés. Ahí apareció Michail Glinka, denominado “padre de la música rusa”, y Alexander Dargomijsky. Glinka compuso “Una Vida Para El Zar” en 1836 aunque el comienzo de la música rusa muchos lo relacionan con “Ruslan y Ludmilla”; por su parte, Dargomijsky destacó por la ópera “El Convidado De Piedra”.
El grupo de compositores más importante de aquellos años, conocido como “El Grupo De Los Cinco” corresponde a Mily Balakirev, César Cui, Alexander Borodin, Modesto Mussorgsky y Nicolai Rimsky-Korsakov. Los “cinco” se opusieron a la influencia internacional de la música alemana e italiana, especialmente en lo referido a la ópera y su interés residió en la historia de Rusia y sus leyendas. La forma de expresión y característica de los nacionalistas rusos fue la ópera, la cuál proporcionó un medio natural para la utilización del material representado por las canciones y los bailes y las danzas populares.
“Boris Godunov” es considerada por muchos como la mejor ópera rusa y una de las mejores universales. Es una especie de drama popular en el cual el protagonista es el sufrido pueblo ruso. La ópera contiene el estudio de varios personajes populares como el zar Boris, atormentado por la culpa nos recuerda la fuerza de “Macbeth” y el coro de la gran escena de la coronación se basa en una canción popular rusa.
Aunque los cinco compusieron y representaron en público, podemos tomar como las representativas del grupo a las de Mussorgsky, sus canciones son escenas dramáticas y momentos operísticos. Sus canciones son poco convencionales van de “Sin Sol” a “Canciones y Danzas de la Muerte”. Por otra parte, las canciones populares de Balakirev y las sendas colecciones de Rimsky-Korsakov, testimonian el interés por la canción popular nativa.
RUSIA
Rusia en el siglo Diecinueve, como en otras manifestaciones culturales, auspiciadas en parte por ciertos momentos reformistas de los zares, estaba en plena fermentación y florecimiento cultural en la música, tanto en la práctica como en la ideología; si bien, en la ideología nacionalista, sería una ideología diletante, diletantismo característico del Grupo de los Cinco, y no con una rimbombante erudición teórica. Obviamente, y para los ideólogos nacionalistas o el ambiente que se respiraba en la música, una de las ideas que entraba de Europa- de esa Europa cosmopolita y que musicalmente era, sobre todo, italiana, francesa y germánica- era, paradójicamente, el nacionalismo. Y el nacionalismo- más allá de la política- como una práctica romántica en las manifestaciones artísticas y culturales, como en la literatura. Ideas que provenían de la idea postfeudal, romántica y revolucionaria de la nación, y sus consiguientes señas identitarias, como la lengua-en la que sería importante para la música nacionalista rusa la figura señera de Pushkin, apta para óperas emblemáticas- y, también, la música.
Y el nacionalismo- como una idea europea que bogaba por la diversidad de Europa o la peculiaridad de las naciones y los estados europeos, y por la consiguiente peculiaridad musical, asumida por los propios interesados, de periferias como la Rusia zarista- ingresó en la idea musical rusa, de la mano de los inevitables contactos musicales que los rusos tenían con Occidente.
Rusia, que por condiciones geográficas y demográficas era un estado importante, sin embargo, estaba bastante lejos, en varios aspectos, de la cultura europea occidental, es cierto. No obstante, diversas corrientes occidentalizantes estuvieron siempre presentes, y se injertaron en las tendencias propiamente rusas de la música. Por ello mismo, hubo personajes rusos que, en la condición del estado ruso en su capacidad de influir en el escenario internacional en los occidentales, fueron prohombres también de la idea de la occidentalidad. Esa idea de la occidentalidad que, por ejemplo, estaba en las formas italianas de la ópera rusa, antes de la renovación de Glinka.
A la música hecha semántica y lengua, como en Glinka, la nación es en gran parte un lenguaje. Y un lenguaje, claro, peculiar. No solamente es la nación musical la característica en el timbre, el ritmo, la armonía y la melodía, sino también un lenguaje, una estructura de contenido propio, soportado por esas formas musicales antedichas. La lengua musical rusa, la semántica rusa, es, pues, un importante, un básico aporte al nacionalismo. En efecto, la expresión por excelencia, el lenguaje- y el lenguaje literario áureo; por ejemplo Pushkin y Gogol- halla su cauce en algo que es tan emotivo, tan cálido, tan expresivo desde el punto de vista sentimental y artístico, como la nación.
Así, la literatura, forma eminente de lenguaje, tendría su era dorada nacional en la Rusia zarista del Diecinueve, con Pushkin, Dostoievsky, Tolstoi y otros.

Es uno de los músicos más conocidos y que ha pervivido a lo largode los años, Tchaikovsky el gran compositor de “El lago de los cisnes” sigue siendo uno de los músicos más populares entre el público. Destacamos obras musicales de una excelente calidad como “El cascanueces”, “La marcha eslava” y “El cuarteto de cuerda nº 3″ entre otras muchas composiciones que dejaron una importante impronta en los oídos de su público de entonces, y que sigue deleitando a muchas personas 150 años después.
Piotr Ilich Tchaikovsky nació el 7 de mayo de 1840 en Votkinsk, en Rusia.
Tras un tiempo Tchaikovsky terminó sus estudios de Leyes y se convirtió en funcionario del Ministerio de Justicia en 1854. Dos años más tarde, Tchaikovsky escuchó la ópera de Mozart “El Don Juan” y quedó maravillado ante tal creación. A partir de entonces Mozart fue su ídolo y su modelo a seguir.
Fue a los 23 años cuando Tchaikovsky se decide a dejar todo y a dedicarse plenamente a la música. Así que se matricula en el conservatorio de San Petersburgo y poco después abandona su puesto de funcionario. Al principio le costó arrancar en la composición pero finalmente terminó su “Primera sinfonía” mientras proyectaba la ópera “El Voivoda”.
En 1866 fue nombrado profesor de armonía en el Conservatorio de Moscú por el pianista y compositor Nicholas Rubinstein. En esta época compone sus óperas “Undina” en 1869, “Oprichnik” en 1872, el concierto para piano nº 1 en 1875 y las sinfonías nº 2 y 3. En 1881 murió Nikolai Rubinstein y el músico compuso “Trío con piano”, cuatro años mas tarde crea la “sinfonía Manfred”. La “Quinta sinfonía” la compone cinco años después. Entre sus óperas destacan “Evgeni Onegin” y “La dama de Picas” que fue concebida en 1890. En estos años su fama alcanza cotas muy altas y visita la mayoría de las capitales europeas. En 1891 compone “el Cascanueces” y viaja a EEUU para dirigir la inauguración del Carnegie Hall. Su última sinfonía “La patética” fue estrenada en San Petersburgo nueve días antes de su muerte y fue recibida con gran indiferencia por parte del público.
1868 -
Fatum, op. 77
1870 -
Obertura Romeo y Julieta
1871 - Cuarteto de cuerda nº 1, op. 11 -
2º Mov.
1873 -
La Tempestad, op. 18
1873 -
Nocturno cello y orquesta, op. 19, nº 4
1874 - Cuarteto de cuerda nº 2, op. 22 -
1º Mov.
1875 - Concierto para piano nº 1 -
1º Mov.
2º Mov.
1875 -
Serenata Melancólica, op. 26
1876 - El lago de los cisnes -
Danza de los pequeños cisnes
Danza Española
Danza Napolitana
Escena
Vals
1876 -
Francesca de Rimini, op. 32
1876 - Las Estaciones, op. 37b -
Diciembre "Noel"
Junio "Barcarola"
1876 -
Marcha eslava, opus 31
1876 -
Variaciones sobre un tema rococó, opus 33
1877 -
Vals-Scherzo violín y orquesta, op. 34
1878 - Concierto para violín, opus 35 -
1º Mov.
3º Mov.
1878 - Souvenir d'un Lieu Cher, op.42 -
1º Mov.
1880 - Capricho italiano, opus 45 -
Fragmento
1880 - Concierto para piano nº 2 -
2º Mov.
3º Mov.
1880 -
Obertura 1812, opus 49
1880 - Serenata para cuerda, opus 48 -
2º Mov.
1883 -
Marcha Festiva de la Coronación
1883 - Suite nº 2, op. 53 -
4º Mov. Sueños de infancia
1884 - Concierto fantasía, op. 56 -
2º Mov.
1884 - Suite nº 3, op. 55 -
2º Mov. Vals melancólico
1886 -
Dumka, op.59
1887 -
Pezzo capriccioso violonchelo y orquesta, op. 62
1887 - Suite nº 4, op. 61 “Mozartiana” -
3º Mov. Preghiera
1889 - La bella durmiente -
Panorama
Pas d'action
Pas de six
The lilac fairy
Vals
1892 - Cascanueces -
Dance sugar plum
Danza China
Danza Rusa
Marcha
Vals flores
1892 - Sexteto de cuerda "Souvenir de Florencia", op. 70 -
2º Mov.
1893 -
Concierto para piano nº 3, op. 75
1866 - Sinfonía nº 1 "Sueños de Invierno" -
2º Mov.
3º Mov.
1872 - Sinfonía nº 2 "Pequeña Rusia" -
3º Mov.
1875 - Sinfonía nº 3 "Polaca" -
2º Mov.
1877 - Sinfonía nº 4 -
1º Mov.
2º Mov.
3º Mov.
4º Mov.
1885 - Sinfonia Manfred, op. 58 -
2º Mov.
1888 - Sinfonía nº 5 -
1º Mov.
2º Mov.
3º Mov.
1893 - Sinfonía nº 6 "Patética" -
1º Mov.
2º Mov.
3º Mov.
4º Mov.
El Voivoda (1868 - 30 de junio)
Ondina (1870 - 28 de marzo)
Opricnik (1874 - 15 de abril)
Vakula el herrero (1874 - 6 de diciembre)
Eugenio Oneguin (1879 - 29 de marzo)
La Doncella de Orleans (1881 - 13 de febrero)
Mazeppa (1884 - 15 de febrero)
La Encantadora (1887 - 1 de noviembre)
Cerevicki (1887 - 31 de enero)
La Dama de Picas (1890 - 7 de diciembre)
Iolanta (1892 - 6 de diciembre)
Glinka:
La alondra. Interpretada por Anna Shelest
La alondra. Interpretada por Anna Shelest www.youtube.com/watch?v=nBJv7SKZnic
Con Nureyev www.youtube.com/watch?v=17Ak4MGYMvw&feature=related
Con Polina Semionova www.youtube.com/watch?v=kv572N45R6Y&feature=related
Con Oksana Baiul www.youtube.com/watch?v=5emTblCcD-c&feature=related
ITALIA
Podemos decir que la ópera o melodrama comienza en Italia, en Florencia, a principios de la era barroca, pero su inicio, ante la popularidad patriótica a la que hará referencia este artículo, padece el hecho de ser un acto intelectual, de sofisticación y erudición mitológica y cortesana. Sin embargo, al paso de los siglos, con el barroco ya institucional y el frívolo y arabesco rococó consecuente, con los castrati fuertemente entronizados como divos y estrellas, y el auge del teatro en general, la ópera italiana consiguió las mieles de la popularidad a las que, secretamente o no, aspiran todas las artes por más filosófico o intelectual que sea su comienzo; es empero a principios del siglo XIX, cuando ya tanto Napoleón como el Congreso de Viena habían desahuciado a los italianos respecto a su unidad estatal, cuando la ópera de la nación peninsular hace entrometerse, si somos un poco laxos, a la Historia de la Música con la Historia de la Política. Una intromisión que también nos permitirá abundar en los distintos efectos que tiene el nacionalismo, en este caso el musical, según sus naciones, y en el influjo del mismo en dos autores coetáneos, tales como Verdi y Wagner.
En la primera mitad del siglo XIX, pues, la ópera italiana se convierte en un vehículo de expresión nacional, con la permisión de los poderes establecidos; pues las artes muchas veces, erróneamente tal vez, son vistas por los mismos como inocuas, en este caso por la dominación austriaca que padecían la mayoría de los territorios de la futura unidad itálica. Sin embargo, la exhibición de los sentimientos nacionales italianos y su Risorgimento, hasta la época de Verdi-quien vivió, en las tablas, a diferencia del casi retirado Rossini, ciertos desencantos con la tan ansiada Unidad-, es interesante en vista de cómo el arte, y sus distintas formas, influye en la sociedad y en todo un pueblo.
Alemania, también estaba fraguando su gran historia con la ópera, pero su popularidad, incluso su intromisión en la política, no fue tan vehemente como las líricas de Verdi y el belcantismo más riguroso de la primera mitad del siglo.
Giuseppe Verdi

Giuseppe Verdi nace en 1813 en el seno de una familia humilde, en Roncole. De muy joven, tiene la suerte de contar con la protección de Antonio Barezzi, comerciante de Busseto y amante de la música.
Se estrena su primera ópera Oberto, en 1839, la cual resultó ser un éxito. Pero en 1840 muere su joven esposa, fracasa su ópera cómica y todavía le resulta demasiado reciente la muerte de sus dos hijos. Así que Verdi cae en una profunda depresión. Al cabo de dos años, se encuentra ya bastante recuperado del duro golpe sufrido y decide estrenar la ópera Nabucco, que obtiene un excelente resultado y se convierte en un verdadero triunfo. Giuseppina Strepponi interpreta el papel de Abigail. Se estrena Lombardi alla Prima Crociata en febrero de 1843, constituyendo un auténtico éxito. Su fama, pues, se extiende rápidamente y sus coros de Nabucco se tararean en las calles, como reflejo del patriotismo italiano de esa época. En abril del mismo año, Verdi lleva a cabo su primer viaje al extranjero y acude a un estreno de Nabucco en Viena
En marzo de 1844 la ópera Hernani, basada en el drama de Victor Hugo, tiene una muy buena acogida por parte del público. El autor termina tres obras más en 1845: Giovanna d’Arco, basada en la obra de Schiller, La Doncella de Orléans y Alzira. Se trata, tal y como lo definió el propio artista, de sus “años de galeras”, época que se prolongará hasta 1851. El 1846 lo pasa con una enfermedad tras otra. Pero en 1847, ya mejorado, presenta Mcbeth, basada en la obra de Shakespeare, el 14 de marzo en Florencia y Los Ladrones, el 22 de julio en Londres. Pronto estrena su ópera Il Corsario en Trieste. El 17 de enero de 1849 realiza La Battaglia di Legnano en Roma y Luisa Millar, inspirada en Cábala y Amor de Schiller, se estrena en Nápoles, el 8 de diciembre.
Giuseppe Verdi logró dominar la escena lírica europea durante toda la segunda mitad del siglo XIX. Su música tuvo sus raíces en el pasado, pero en el ambiente patriótico de Italia, obras como Nabucco cobraron un sentido actual y pleno. Sin traicionar jamás la tradición operística italiana, sobre todo en lo que a escritura vocal se refiere, consiguió dar a su obra un sesgo innovador. Con más realismo y contrario a cualquier tipo de convención o estereotipo.
Giacomo Puccini

Giacomo Puccini es considerado el heredero de la tradición lírica italiana. Consiguió dominar la escena lírica internacional durante las primeras décadas del siglo XX.
La teatralidad y la emoción son características esenciales de sus óperas, así como el lirismo, la rica línea vocal y la orquestación colorista. Estuvo abierto también, a diferentes corrientes artísticas que se dieron en el cambio de siglo. Es un músico que destaca no tanto por su producción, ya que sólo se le atribuyen doce óperas en total, sino por la calidad de éstas. Uno de los tópicos más importantes en este autor es el de la destrucción de una muchacha ingenua como resultado de una sociedad insensible. Se definió a si mismo con estas palabras: “siempre he llevado conmigo una pesada carga de melancolía. No tengo ninguna razón para ello, pero así estoy hecho”. Puccini destacó siempre tanto por cualidades musicales como escénicas. Es, pues, uno de los compositores de ópera más relevantes de la historia de la música.
Cuando tiene 25 años, Puccini conoce a Elvira, la esposa de un marchante rico de Lucca, que estaba decidida a abandonar su seguridad burguesa por el romance que le ofrecía un artista. Mantienen una relación y se fugan con la hija de ella, Fosca. El 23 de diciembre de 1886 nace el único hijo de Puccini, Antonio. Elvira tuvo que aguantar las duras críticas de una sociedad machista y de rígidas normas. La relación no se pudo legalizar hasta 1904, cuando muere el marido de ella. En cuanto a su trabajo, el maestro no produce nada durante cuatro años, pero se esfuerza en un proyecto que se estrena en 1889 con el nombre de Edgar. No obtiene una gran acogida, porque el libreto no estaba a la altura del compositor y se tenía que revisar la partitura constantemente. El autor se halla entre las cuerdas, puesto que ya tiene 31 años y otro fracaso lo podría llevar al final de su carrera. Giulio Ricordi, su editor, le comenta: “estás en el momento más difícil de tu vida artística… No te dejaré en la estacada. Dejemos de torturarnos, pongámonos manos a la obra y tratemos de encontrar un buen tema y un buen autor”. Entonces, para no cometer el mismo error del anterior Edgar, Puccini trabaja con ocho libretistas. El estreno obtuvo al fin, el triunfo que se merecía y la fama del compositor se extendió también fuera de Italia. En 1893 se presenta Manon Lescaut en el Teatro Regio de Turín, que resulta tener un gran éxito. Puccini se convierte en un compositor conocido internacionalmente y la situación económica del maestro, hasta entonces precaria, cambia completamente.
El maestro fallece el 29 de noviembre de 1924. Cuando se cumple el segundo aniversario de la muerte del compositor, los restos mortales se trasladan a la villa de Torre del Lago, que se convierte en el museo de Puccini.
Verdi:
De Rigoletto, La Dona e mobile, intepretado por Luciano Pavarotti www.youtube.com/watch?v=8A3zetSuYRg&feature=related
Giacomo Puccini:
De Gianni Schicchi o bambino mo con maria callas www.youtube.com/watch?v=SvrHxQ3qjAE&feature=related
Rossini:
De ‘La Cenerentola’ Nacqui all‘affano Interpretado por Cecilia Bartoli www.youtube.com/watch?v=ytS3i6sRXtE
ESPAÑA
Goya y Granados al unísono
las obras maestras del genial Enrique Granados: GOYESCAS, cuya inspiración como se deduce por el título, es claramente influenciada por el pintor aragonés Francisco de Goya.
Dicha obra ha sido revisada recientemente por la insigne pianista catalana Alicia de Larrocha, discípula directa de la escuela iniciada por Granados. En la versión que de Larrocha nos ofrece de GOYESCAS podemos apreciar una vez más al minucioso y valioso trabajo de esta intérprete, artista y estudiosa.
Situamos a Goya en una época de cambios trascendentales: En el momento de su nacimiento, el absolutismo estaba en pleno auge. Cuando muere, triunfan los nacionalismos. Culturalmente, el romanticismo se abre paso dejando atrás el período rococó y neoclásico. En el terreno musical, Goya nació cuando aún vivían Bach, Vivaldi y Haendel; a su muerte, maestros como Beethoven y Schubert ya se habían ido. Verdi y Wagner, forjaban por aquel entonces sus carreras. En resumen, en cualquier aspecto advertimos mundos radicalmente opuestos.
Goya es el artista de las mil caras: Es el pintor de la nobleza en sus salones, y círculos aristocráticos; retratista de monarcas y actrices de farándulas; de gobernantes y validos; del pueblo disfrutando en los ambientes campestres; de majos y majas enamorados y galanteadores; de intelectuales y filósofos del período de la Ilustración; de la esfera costumbrista y poses palaciegas...
Y sobre todo, es Goya el creador de "Caprichos", "Disparates", "Desastres de la guerra" y famosas "Pinturas negras".
A finales del s. XIX, siglo romántico por excelencia, coincidiendo con la conmemoración del nacimiento de Goya, resurge la tendencia a evocar estampas típicamente costumbristas madrileñistas. Y es precisamente en este marco en el que aparece nuestro genial compositor catalán Enrique Granados. Su música de salón, sincera y clara, se convierte en música española y universal a través de colecciones como sus Tonadillas en la parcela vocal, y sus famosas GOYESCAS, en el terreno pianístico, presentadas en 1911
Finalmente, aparece el Epílogo que encierra la "Serenata del espectro" que remite a la calenturienta fantasía del último Goya. Es un "allegretto" misterioso, de intención fantasmagórica en la copla. Un espectro castizo, tonadillesco, esquelético, desaparece templando las cuerdas de su guitarra...
Otra admirable estampa goyesca de Granados es "El Pelele", funciona mejor como pieza aislada que como colofón de Goyescas, ya que su estilo rompe esa suave y dramática línea de la que hemos hablado. De nuevo brilla la Tonadilla, y el virtuosismo y alarde técnico toman aquí las riendas de esta página llena de bravura, brío y efecto luminoso que la convierte en el exponente más claro de la madurez de un Granados consolidado.
Durante la segunda mitad del siglo XIX se produce la incorporación al panorama musical de algunos países que hasta entonces habían permanecido al margen de la evolución musical ya que habían estado sometidos a la influencia italiana, como es el caso de España y a la influencia Francesa como puede ser Rusia.
La mayoría de estos países son lugares donde comienzan a aparecer las ideas nacionalistas y que habitualmente dentro de la geografía los podemos situar en la periferia europea. Estos movimientos surgen del intento de escapar del dominio de otros países y de afirmarse como naciones con ideas y como no, formas musicales propias.
Los movimientos nacionalistas en cuanto a la música nos referimos se enmarcan dentro de una idea más general llamada romanticismo, sería la expresión del romanticismo en algunos países. Sus deseos de tener una cultura musical propia en la que se diera mayor importancia al folclore, a las leyendas populares y a las músicas propias del país. Estas expresiones musicales de carácter nacionalista en muchos de estos países constituyeron una forma más de expresión, manifestaciones que querían ir más allá de lo propiamente artístico o musical.
MANUEL FALLA
El compositor español, concretamente gaditano, Manuel de Falla simbolizó el ápice del renacimiento musical español, interpretó el espíritu de su tierra con un lenguaje moderno, adoptado tras su contacto con la cultura francesa, en París y junto a Paul Dukas y al ambiente de vanguardia.
En los años pasados en Madrid, el joven compositor había tenido ocasión de conocer la producción musical francesa de vanguardia. Los autores más destacados eran Debussy con Soirées dans Grenada y Estampes, y Ravel y Dukas, respectivamente con la Sonatina y la Sonata. El ambiente provinciano de Madrid, donde estaba despertándose apenas la cultura musical y poniéndose al día con referencia a lo que había sido la vanguardia de medio siglo atrás, los jóvenes compositores parisinos representaban un punto fuerte de referencia así que, todos estos motivos indujeron a Falla para trasladarse a París en 1907, cuando contaba con 31 años.
Su vocación de compositor ya era irreversible: las enseñanzas de Pedrell, la experiencia de La vida breve y el descubrimiento de un manual de armonía, Acoustique nouvelle, del francés Louis Lucas, le habían dado conciencia de su propia originalidad.
Gracias a las enseñanzas de Petrell en relación con el canto popular y a las experiencias vividas en contacto con los músicos de vanguardia de París, Manuel de Falla había llegado a una síntesis en contacto entre sus raíces culturales y el color español en la música francesa
El amor brujo. En la pelicula homónima de1986 de Carlos Saura www.youtube.com/watch?v=Ftd8tIdiYq4
Isaac Albéniz

El músico catalán Isaac Albéniz fue uno de los compositores españoles más relevantes del siglo XIX. Sobretodo, adquirió gran fama por sus grandes obras para piano, por lo general, de cariz nacionalista.
Nacido en Camprodón (Gerona) fue un niño prodigio. Especialmente destacó por tocar el piano de forma magistral. Fue su padre, Ángel Albéniz, quien preparó el primer concierto público de su hijo Isaac cuando éste sólo tenía cuatro años. Lo presentó, orgulloso, ante la multitud del Teatro Romea de Barcelona.
Albéniz estará unos diez años ideando piezas musicales para ser interpretadas en un escenario. Es en este período cuando se está trasladando de Londres a París. En Francia conoce a mucha gente, sobre todo del mundo de la música. Nombres como Ernest Chausson, Charles Bordes, Vincent d’Indy, Gabriel Fauré y Paul Dukas son asiduos en sus reuniones sociales. De este modo, se acerca a varios compositores de la vanguardia europea. Tanto Fauré como Debussy fueron decisivos en cuanto a la moderna técnica compositiva de Albéniz.
Asturias (Leyenda) interpretado por John Williams www.youtube.com/watch?v=oEfFbuT3I6A
Impresionismo y simbolismo
Francia: Claude Debussy.

Claro de luna para piano.
http://www.youtube.com/watch?v=N3iORDe7Mxw
OBRAS
1888 - Arabesque nº1 -
para piano
para saxo
1890 -
Rêverie
1893 - Cuarteto de cuerda, op. 10 -
2º Mov.
1894 -
Preludio a la siesta de un fauno
1905 - El mar -
El baile de las olas
1905 - Suite Bergamasq
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