República Argentina

Dos grandes grupos humanos poblaban el territorio de la actual Argentina a principios del siglo XVI: los patagónicos y los andinos. Entre los primeros se cuentan los tehuelches, rehuelches, rampas, matacos y guaycurúes. Los dos últimos constituyeron civilizaciones agrícolas con asentamientos estables. Los primeros eran cazadores y recolectores nómadas. En general los patagónicos se asentaron al sur, centro y norte del país. Los grupos andinos principales fueron los rehuenches antiguos, rehuelches algarroberos, huerpes, diaguitas, capayanes, omahuacas y patamas. Del contacto con los incas perfeccionaron su agricultura, inclusive en terrazas y con riego artificial. Criaban llamas y comerciaban en el noroeste y oeste del país.
En los siglos XVII y XVIII, empujados por la conquista española, los araucanos procedentes de Chile emigraron hacia la región centro y suroeste de la actual Argentina, con la consiguiente "araucanización" (mapuches) de los habitantes de la región.
Las exploraciones organizadas por España en el siglo XVI llevaron a Américo Vespucio, en 1502, y a Juan Díaz de Solís en 1516, a internarse en el estuario que bautizaron Río de la Plata, en honor al metal que buscaban y no encontraron. En 1526, Sebastián Gaboto fundó un fuerte a orillas del río Carcaraná, que sería el primer establecimiento en lo que es actualmente la Argentina.
Para frenar el avance portugués, España envió a la región a Pedro de Mendoza, previo contrato que establecía privilegios políticos y económicos al conquistador. En 1536, de Mendoza fundó Santa María del Buen Aire, pequeño poblado, que en 1541 fue desalojado al no poder resistir el asedio indígena.
Tomando a Asunción como foco colonizador, los españoles fundaron diversas ciudades en la Argentina, (Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe), hasta llegar a la segunda fundación de Buenos Aires, que tuvo lugar en 1580. Este puerto pronto se transformó en el centro estratégico, político y comercial de España en la región.
En 1776 fue creado el Virreinato del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires, que abarcaba los actuales Chile,Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay. Una fuerte burguesía comercial porteña, favorable al libre comercio, fue la generadora del movimiento revolucionario de 1810, que creó las Provincias Unidas del Río de la Plata y destituyó al Virrey, acusándolo de falta de fidelidad a la península, a la sazón ocupada por las tropas napoleónicas. Las Provincias Unidas del Río de la Plata optaron por la independencia recién en 1816, cuando el restaurado monarca español Fernando VII y su partido servil evidenciaron ser incompatibles con el liberalismo institucional y comercial al que aspiraba la Junta de Gobierno de Buenos Aires.
El general José de San Martín organizó los ejércitos que derrotaron a los realistas y contribuyeron decisivamente a la independencia de Chile y Perú. En ese mismo periodo, las Provincias Unidas cayeron en la órbita de Inglaterra, compradora de cueros vacunos y abastecedora de manufacturas, lo que al cabo de dos décadas arrasó la artesanía del interior, en beneficio de la oligarquía intermediaria portena. En 1829 asumió el poder Juan Manuel de Rosas, quien concilió los intereses contrapuestos del puerto y del interior mediante una ley de aduanas y otras restricciones a la penetración de productos provenientes de Francia e Inglaterra. Debió sufrir agresiones militares de ambas potencias, que bloquearon el puerto de Buenos Aires para doblegar al gobierno, pero cayeron derrotadas. Fueron los primeros intentos de integrar Argentina al mercado internacional. Ese objetivo se logró luego de la denominada "Guerra Grande" (librada en Argentina y Uruguay entre 1839-52), que involucró a Argentina, Uruguay y Brasil, con la intervención directa de Inglaterra y Francia.
Finalizada la guerra, comenzó la fase de acomodamiento técnico al mercado internacional. Mientras ferrocarriles y puertos aseguraban la transferencia de riqueza hacia Londres, se completaba la ocupación del territorio mediante el exterminio de los indígenas de la Patagonia y el Chaco, y se producía la inmigración masiva de mano de obra europea, sobre todo española e italiana.
La crisis mundial de 1929 puso en evidencia el agotamiento del esquema agroexportador. Las clases dominantes que derrocaron a Yrigoyen mantuvieron la relación con Gran Bretaña reafirmando sus privilegios en todos los sectores de la economía, en tanto que las mayorías desposeídas veían agravada su situación.
La Segunda Guerra Mundial favoreció una rápida industrialización sustitutiva de importaciones. Una alianza entre la burguesía, el proletariado y las fuerzas armadas ocupó entonces la escena política. La movilización popular del 17 de octubre de 1945 fue parte del proceso que llevó a la presidencia en 1946 al entonces coronel Juan Domingo Perón. Su gobierno nacionalizó el comercio exterior, la banca, los ferrocarriles, el gas y los teléfonos; incrementó la flota marítima y creó la aérea; elevó a 50% la participación de los trabajadores en el ingreso nacional y dictó una avanzada legislación social. Además organizó a obreros y patrones en confederaciones nacionales, con las que negoció la política económico-social. En el plano externo impulsó una "tercera posición" entre los bloques en pugna en plena guerra fría. Su esposa Eva Perón fue un nexo excepcionalmente carismático entre el presidente y los trabajadores e influyó en la conquista del voto femenino.
Los intereses norteamericanos fueron factor decisivo en el golpe de Estado de 1955. El dictador militar Pedro Aramburu repudió la posición tercerista de Perón y abrazó la Doctrina de la Seguridad Nacional, delegando en Estados Unidos la defensa de la región contra "los enemigos de la democracia". Esta llamada "revolución libertadora" intentó regresar al modelo anterior a 1945, pero con Estados Unidos ocupando el lugar de Inglaterra. Impuso la redistribución regresiva del ingreso y fusiló a militares y civiles opositores en la Operación Masacre de 1956, que inició una sucesión de décadas de violencia política.
El estancamiento resultante fue causa de conmociones sociales entre las que descolló el "cordobazo" de 1969, encabezado por la CGT de los Argentinos, del peronista Raimundo Ongaro, el radical Antonio Scipione y el marxista Agustín Tosco. Esta insurrección y el surgimiento de la guerrilla sepultaron el proyecto de la "Revolución Argentina" entre los propios militares. El general Agustín Lanusse asumió la presidencia en 1971 y anunció la convocatoria a elecciones, pero prohibió la candidatura de Perón, exiliado en Madrid.
El 25 de marzo de 1976, el gobierno de "Isabelita" fue depuesto por una Junta Militar encabezada por el general Jorge Videla. Los militares suspendieron todas las garantías, desataron una ola de secuestros y asesinatos y crearon la ominosa figura del "desaparecido". Las organizaciones defensoras de los derechos humanos denunciaron la existencia de más de 25.000 desaparecidos y elaboraron una lista documentada con más de 7.000 casos, de los cuales 80% fueron detenidos por fuerzas de seguridad, ante testigos, y su destino nunca se supo con certeza. Un documento de las fuerzas armadas declaró en 1983 que los desaparecidos debían considerarse muertos en enfrentamientos contra efectivos antiguerrilleros.
En la OEA, 17 países reconocieron los derechos argentinos sobre las Malvinas y votaron contra Washington por su apoyo a la agresión extracontinental, violatoria del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).
Luego de la destitución de Galtieri se produjeron purgas parciales en los altos mandos de las tres armas; la Junta convocó a elecciones generales para el 30 de octubre de 1983 y el Ejército designó al general retirado Reynaldo Bignone para ejercer la presidencia hasta la entrega del gobierno, prevista para el 30 de enero de 1984.
El nuevo gobierno buscó dar un combate frontal a la inflación que había alcanzado índices desastrosos: 688% al finalizar 1984. En 1985 pareció estabilizarse una tendencia de 25% mensual. Las reducciones del gasto público, que arrojaba un déficit de 70 millones de dólares anuales, fueron espectaculares en algunos rubros. El presupuesto de las fuerzas armadas, por ejemplo, pasó a representar 18% del erario frente a 30% anterior. Mientras tanto, el capital financiero consiguió ganancias superiores a las obtenidas en cualquier parte del mundo.
A mediados de junio de 1985, las autoridades lanzaron el llamado Plan Austral que congeló precios, tarifas de servicios y estableció una nueva moneda, el austral, vinculada al dólar.
Las revelaciones emanadas de los estudios de la CONADEP (Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas) siguieron detonando horrores durante el juicio público a los nueve comandantes en Jefe de la dictadura, a quienes se acusó de haber ordenado los crímenes en ese período. La condena a varios altos dirigentes militares -incluso el ex presidente Videla- y la posterior extensión de los juicios a militares de menor graduación motivaron fuertes presiones en el ámbito militar. Durante la Semana Santa de 1987 algunas unidades se acuartelaron para reclamar el fin de los juicios a los militares y amnistía para los condenados. Aunque los rebeldes constituían un grupo minoritario, la disposición de las fuerzas "leales" a reprimirlos fue puesta en duda.
En el verano de 1988 se produjo un segundo levantamiento militar, aunque de menor relevancia, en la localidad correntina de Monte Caseros. Su cabecilla, el teniente coronel Aldo Rico, fue procesado y posteriormente separado del Ejército. En el invierno del mismo año el coronel Mohamed Alí Seineldín encabezó la tercera insurrección militar. El propósito manifiesto de los amotinados era dirimir una cuestión interna del Ejército, fracturado entre un sector "nacionalista" - que respondía a Seineldín - y otro "liberal", que acataba los mandos de la institución. Si bien ambos episodios fueron superados, la fractura interna se mantuvo.
En febrero de 1989 un grupo armado del Movimiento Todos por la Patria - que hasta ese entonces actuaba en la legalidad -, atacó un cuartel del Ejército en el cono urbano bonaerense al parecer con la intención de evitar un golpe militar. La represión fue desproporcionadamente violenta y los sobrevivientes recibieron severas condenas. Algunos detenidos que se rindieron fueron fusilados y otros "desaparecidos".
Durante la Guerra del Golfo, el gobierno argentino envió tropas a la región para sumarse a la coalición antiiraquí comandada por EEUU, eludiendo la aprobación parlamentaria. En 1991, Argentina anunció su abandono del Movimiento de Países No Alineados y en los primeros meses de 1992, el país se sumó a Estados Unidos en la condena a la situación de los derechos humanos en Cuba rompiendo una posición tradicional de no injerencia.
Desde el comienzo, el gobierno de Menem se vio rodeado de escándalos. Varios de sus asesores más cercanos tuvieron que abandonar sus puestos luego de ser acusados de lavar dinero del narcotráfico o recibir sobornos para favorecer a empresas en la concesión de licitaciones o privatizaciones.
A pesar de la corrupción, Menem mantuvo su imagen a salvo del desprestigio y en las elecciones para gobernadores y legisladores provinciales realizadas en 1991, el Partido Justicialista logró retener 13 de las 23 provincias, mientras en cuatro ganaron los radicales y en seis los partidos locales. A nivel nacional 40% de los votos fueron para el oficialismo, 7% menos que los obtenidos en 1989.
Este éxito político fue atribuido a la estabilidad económica lograda por el Plan de Convertibilidad, que redujo drásticamente el gasto público y estableció la paridad entre la nueva unidad monetaria -el peso- y el dólar norteamericano. La inflación bajó y alcanzó mínimos históricos: en 1993 fue de 7,4%.
El año 1995 comenzó con la amenaza del impacto de la crisis mexicana. El ministro de Economía Domingo Cavallo se apresuró a realizar recortes presupuestarios y aplicar medidas de austeridad. En su discurso del 1ero de mayo, el presidente Menem se comprometió a reducir el desempleo a la mitad mediante un plan de inversiones públicas a cinco años que crearía 300.000 puestos de trabajo.
En las elecciones del 14 de mayo, Menem resultó reelecto con 50% de los votos, en tanto que el ex peronista y candidato del Frepaso José Bordón obtuvo 29% y el radical Horacio Massaccesi 17%.
A mediados de 1996 los desempleados superaron los dos millones, y los subocupados el millón y medio de personas, de acuerdo a las estadísticas oficiales. La desocupación alcanzó un promedio nacional de 17,1%, y superó el 20% en algunas provincias. Los economistas del gobierno admitieron que el desempleo se instaló en el país de forma estable.
La deuda externa registraba entonces un crecimiento de 57% con relación a la existente en 1991, al comienzo del plan antiinflacionario aplicado por el gobierno. En el primer trimestre de 1996, cuando la deuda del sector público alcanzó el tope previsto para todo el año, Menem destituyó al ministro Cavallo. El nuevo titular de Economía, Roque Fernández, doctorado en Chicago, se declaró decidido a mantener la política de su predecesor, superar el déficit fiscal, el desempleo y la recesión, así como a renegociar las metas económicas con el FMI.
El asesinato de José Luis Cabezas, fotógrafo de una revista crítica del gobierno, puso una nota de tensión a fines de enero de 1997. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, ofreció una fuerte recompensa para quien aportara datos sobre el o los asesinos y llegó a convocar a fuerzas del FBI estadounidense para la investigación.
Las primera pistas, que llevaron a pensar que agentes de la propia Policía Federal pudieran estar implicados en el caso, fueron desestimadas a medida que se fortalecía la hipótesis de que Cabezas hubiera sufrido represalias por su investigación sobre las actividades del empresario Alfredo Yabrán. La primera persona en acusar a Yabrán de estar vinculado a negocios turbios la había planteado Cavallo mientras era ministro de Economía.
En abril y mayo los gremios de la educación realizaron importantes protestas en Buenos Aires y varias provincias del interior. En una de estas demostraciones, en la provincia de Nuequén, la policía hirió de muerte a una mujer.
PINTURA
A partir de la segunda década del siglo XX, la pintura argentina desarrolló escuelas y pintores e relevancia internacional, con exponentes como Antonio Berni (1905-1981), Raúl Soldi (1905-1994), Roberto Aizenberg (1928-1996) y León Ferrari (n. 1920), este útimo considerado a principios del siglo XXI, como uno de los cinco pintores vivos más importantes del mundo.
Antonio Berni

Antonio Berni nació en Rosario en 1905 y murió en Buenos Aires en 1981. Durante sesenta años se dedicó a la pintura convirtiéndose en uno de los artistas más importantes de la Argentina y de América latina. Fue pintor, grabador, dibujante, muralista, ilustrador, realizó objetos e instalaciones.
Sus padres eran de origen italiano y habían llegado a la Argentina junto con otros miles de inmigrantes. Berni fue un niño prodigio que a los catorce años presentó su primera exposición. Dedicado a pintar paisajes y retratos, realiza tres exposiciones consecutivas y la crítica escribe con entusiasmo sobre sus trabajos. En 1923 expone por primera vez en Buenos Aires y en 1924 comienza sus envíos de obras al Salón Nacional de Bellas Artes que era entonces el concurso público más importante que había en el país para pintores y escultores. Para los artistas argentinos, desde fines del siglo XIX, era fundamental, después de estudiar en la Argentina, perfeccionar el oficio viviendo durante algún tiempo en París o Roma. Se trataba de completar lo aprendido en nuestro país y establecer contacto con lo que pasaba en otras partes del mundo.
El principal descubrimiehto para Berni en esos años fue la relación entre el arte y la política, el rol del artista como hombre de su tiempo y como actor social. Berni se acerca al comunismo y desde su interés por la política asume el compromiso de reflejar en sus cuadros la realidad del mundo que le toca vivir. Desde entonces, para él, la pintura será su manera de reflexionar sobre la realidad y de intentar transformar el mundo marginal de los trabajadores.

Al mismo tiempo, conoce una de las vanguardias artísticas más importantes de aquel momento: el surrealismo, y adhiere durante algunos años a sus postulados. Los surrealistas buscan liberar la imaginación y las fuerzas del inconsciente como en los sueños; tratan de expresar la vida interior del artista sin que intervenga la razón y sus
imágenes, en lugar de ser similares a la realidad, son lo más inconexas posibles entre sí. Ellos reúnen imágenes imposibles de ver juntas en la realidad y alteran los tamaños de los objetos y los ponen en escenarios en los que nosotros, espectadores, no podemos encontrar explicaciones racionales. Por ejemplo, en elóleo de Berni "La puerta abierta", el muro, la puerta, la llave y el alfiler de ganchos gigantescos, los cubos de colores, la cerradura fuera de lugar, el timbre y la letra "T", todas son piezas de un rompecabezas misterioso para inventar historias.
En 1930, Berni regresa a Rosario, junto con su mujer, la artista francesa Paule Cazenave y su hija Lilí. Sigue pintando, exponiendo y participando de los salones de bellas artes y trabaja como empleado en la municipalidad.

Son años muy difíciles en el mundo después de la caída del sistema financiero, conocido como la crack de 1929, y en la Argentina el golpe militar de 1930 había derrocado el gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen. Las.huelgas, la creación de la Central Obrera, la desocupación, el fraude electoral, el avance del fascismo y las persecuciones políticas marcaron el contexto en el que la pintura de Berni se transforma. Su imagen surrealista cambia en cuadros de grandes dimensiones con multitudes de obreros y campesinos, extremadamente realistas en sus descripciones. Berni está utilizando la fotografía como documento para tomar las poses y los retratos de sus personajes. Berni escribe sobre el Nuevo Realismo, una pintura que debe reinterpretar la realidad social, política y económica de nuestro tiempo. En 1934 pinta sobre arpillera y con témpera "Desocupación" y "Manifestación".
Esta responsabilidad del artista como protagonista de su época es una posición que Berni comparte con otros artistas de Latinoamérica, especialmente con los famosos muralistas mexicanos. Precisamente, en 1933 llega de visita a la Argentina uno de ellos, David Alfaro Siqueiros, con quien Berni trabaja y discute sobre la función del arte en la revolución de las clases populares.
Desde 1936, el artista vive en Buenos Aires y, en los próximos años, obtiene algunos de los ptincipales premios de su carrera, como el Premio Adquisición en el Salón Nacional de Bellas Artes de 1943. Al mismo tiempo está dando clases en la Escuela Preparatoria de Bellas Artes, realiza exposiciones, participa de muestras argentinas en el exterior, da conferencias y escribe artículos, recorre el país y viaja por América latina, pinta murales en el Teatro del Pueblo, la Sociedad Hebraica Argentina y la conocida cúpula de las Galerías Pacífico.

En esos años trabaja con temas populares como el "Mercado de Jujuy", el equipo de fútbol del barrio en el "Club Atlético Nueva Chicago" y la orquesta de tango en "Orquesta típica". Berni construye escenas características de las diferentes regiones y culturas de la Argentina. La vida en las ciudades y la vida en el campo, los barrios de Buenos Aires
y la realidad de las provincias. Su compromiso político se manifiesta también en las pinturas realizadas en Santiago del Estero y el Chaco, sobre los obrajes, los peones industriales y los cosecheros golondrinas. En 1950, Bemi se separa de Paule y se casa con Nélida Gerino y en 1952 nace su segundo hijo José Antonio.

Desde principios de los años sesenta, Antonio Bemi trabaja en una serie nueva. Las obras dedicadas a Juanito L.aguna y Ramona Montiel, dos personajes inventados por él para utilizarlos como símbolos de la niñez explotada en América latina, especial-mente en las grandes ciudades como Buenos Aires, Lima, Río de Janeiro y México.
Se trata de dos habitantes de las villas miserias, esos asentamientos suburbanos surgidos alrededor de los centros industriales en los países en de-sarrollo, con sus casas precarias y sus habitantes sumergidos en la pobreza y el desamparo.
Juanito Laguna es un niño que vive en una de esas villas miserias y Berni pinta su vida cotidiana, sus juegos, su familia: Juanito mirando la televisión, Juanito remontando su barrilete, Juanito en la laguna, Juanito en navidad, Juanito yendo a la ciudad, Juanito llevándole la comida a su padre obrero metalúrgico. Ramona Montiel es la chica de la villa miseria convertida en prostituta para poder sobrevivir; Ramona aparece rodeada de los hombres que la explotan, Ramona como costurera, Ramona trabajando en el cabaret, Ramona y la adivina, Ramona y su casamiento.
Ramona esperando en la Panamericana.
Para estas obras Berni utiliza una técnica inventada a principios de siglo: el collage, el agregado a la pintura de materiales reales que son pegados sobre el cuadro. El artista utiliza un abundante collage transformando sus imágenes en superficies cargadas de elementos como latas, plásticos, hierros, maderas, telas, zapatos, juguetes, papeles, señales de tránsito, etc. La idea es incorporar los desechos que el artista recolecta en los barrios marginales de Buenos Aires donde podrían vivir Juanito y Ramona. Los cuadros y sus personajes están construídos con los mismos materiales reales que se encuentran en las villas. Para Bemi la pintura al óleo no es suficiente para expresar su crítica frente a la sociedad de consumo, es necesario utilizar los objetos reales de la vida de Juanito y de Ramona, llevándolos al ámbito del arte y transformando lo culto y exclusivo del arte en algo cotidiano y popular.
Con su ciclo de Juanito Laguna y Ramona Montiel, Antonio Bemi desarrolló hasta los años ochenta, uno de los capítulos más originales de la historia del arte argentino y concluyó su tarea como uno de los artistas claves de la cultura argentina.
Raúl Soldi
Inició sus estudios en la Academia Nacional de Bellas Artes, y en el año 1921 viaja a Europa. Estuvo en Alemania hasta 1923 en que se translada a Italia, ingresando en la Real Academia de Brera (Milán) donde permaneció hasta el año 1932. En Italia se relaciona con un grupo de artistas de varguardia. En 1933 regresa a Argentina y es becado por la Comisión Nacional de Cultura y recorre Estados Unidos, trabaja como escenógrafo en Hollywood. Desde 1930 presenta obras en el Salón Nacional de Cultura, y en diversos Salones provinciales, en la Exposición Internacional de París (1937), en Nueva York (1941-1943) y a partir de 1934 comienzan sus muestras individuales. Los temas que trató son variados, paisajes, retratos, temas relativos al teatro y al circo, naturalezas muertas. En el año 1953 pinta los famosos frescos de la Iglesia de Santa Ana, de Glew.
1947: Obtiene el Primer Premio en el Salón Nacional. 1948: Primer Premio de la Bienal de San Pablo. 1951: Premio Palanza otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes, de la que fue miembro. 1960: Mención de Honor en la II Bienal de México.
En 1966 realizó la decoración de la Cúpula del Teatro Colón de Buenos Aires, cuya técnica es la tela pintada al óleo y luego al muro. Ilustró también libros de poesía. Sus Obras figuran en muchos Museos, entre ellos, el de Arte Moderno de Nueva York y los de Florencia y Milán. Fue uno de los artistas argentinos que donó gran parte de su Obra, que sería muy extenso detallar.
En 1968 viaja a Israel, pinta en la Basílica de la Anunciación de Nezardt, un mural inspirado en el milagro de la Virgen de Luján. El Museo del Vaticano en Roma incorpora en 1987 una obra suya titulada "La Virgen y el Niño" con ésta última suman dos los cuadros que posee la Santa Sede, la anterior se titula "Santa Ana y la Virgen Niña". A partir de ese último año hasta la fecha de su fallecimiento, realizó varias exposiciones, la más destacada en el Museo de Arte Decorativo. La Galería de Arte Moderno de Milán incorpora a su colección un autorretrato. Además de su talento, el destino le había reservado otros privilegios, haber conocido en la vida la fama y la gloria y participar en 1993, un año antes de su fallecimiento, de una mega exposición que mostró en el Salón Nacional de Exposiciones "Palais de Glace" la maravilla de su obra, convocando a millares de visitantes que disfrutaron incansablemente el refinado e incomparable espectáculo de su obra. Quizá nada más justo, que también él pudiera llevar en su retina, semejante acontecimiento.
|
"Desnudo con palomas"

"Desnudo con palomas"
Oleo (Oil colors on canvas)
100 x 70cm.(39,37x27,56)
Año 1957
"Sarita"

"Sarita"
Oleo (Oil colors on canvas)
70x123cm. (29,13"x48,42")
Año 1947
"El beso"

"El beso"
Oleo (Oil colors on canvas)
90x152cm.( 35,43"x59,84
Año 1960
"El Tango en Paris"

"El Tango en Paris"
Óleo s/papel (oil on paper )
35x80cm (13,78"x31,49")
Año 1963